martes, 16 de enero de 2018

Cómo Samanta...

Me siento como Samanta... Samanta Villar, la famosa periodista... Me siento como ella, pero en mi caso es al revés y me explico...
Ella ha sido juzgada por decir que la maternidad tiene una parte dura, que si llega a conocerla no la hubiera elegido, porque prefería su vida, o su calidad de vida, antes de ser madre...

Yo me siento como ella, pero al revés, porque a mí también se me juzga pero porque lo que yo quiero es ser madre, a tiempo completo, EN ESTE MOMENTO de mi vida y por esto también se me juzga... Se me juzga por no echar en falta mi vida anterior, mi independencia...
Debería trabajar
Debería dejar a la niña al cuidado de otras personas y hacer otras cosas...

Y yo me pregunto, ¿¿por qué?? Soy consciente de que el ritmo de la vida hará que no podamos estar juntas siempre y que de forma natural irá siendo un ser independiente de mi, lo único que me gustaría es poder disfrutar de este tiempo, en el que me necesita tanto y poder ser yo, la que esté a su cuidado y no, no me apetece trabajar... Disfruto de compartir con ella, de enseñarle cosas, de ver sus logros cada día, de sus primeras veces...De ver su primer diente asomar... Me siento plena así ahora mismo, no necesito nada más... Y soy consciente de que es un momento y una etapa...

Quizás mi deseo tenga distintas motivaciones, como que no he encontrado un trabajo estable ni con condiciones que merezcan del todo la pena... Pero sí tengo muy buenas compañeras y también me gusta mi trabajo, porque te aporta continuamente,  ves resultados constantes... Pero por alguna razón, yo lo que deseo AHORA es ser mamá... Sólo eso... Y se me juzga por ello...

A Samanta por querer ser “menos tiempo madre” y más la Samanta de antes... A mí por tener que ser la Miriam de antes, y no ser sólo madre... La cosa es juzgar...

“Se debe trabajar, te debes reincorporar...” Y yo sólo quiero seguir sintiendo esos deditos que me atrapan y que crecen de forma vertiginosa, que se nos esfuma el tiempo y no volverás a esta etapa, mi pequeña... Yo solo quiero respirarte y disfrutarte todo el día... No, no me apetece ahora mismo trabajar... “¿y ya te han dicho algo del trabajo?” Pues no... y ni ganas que tengo...Júzguenme si quieren...

jueves, 4 de enero de 2018

Pecho Sí/Pecho No

Para poder explicar mi experiencia con la lactancia tengo que empezar contando mi historia...
El principio no fue fácil... Mi bebé nació por cesárea y por si esto fuera poco, me quedó el útero alto, por lo que me inmovilizaron con un peso... además de tener dos vías, una en cada brazo, porque la primera no iba bien...
Con este panorama, lo primero que el padre me preguntó fue:”¿pues entonces no vas a poder dar el pecho?”; pero yo, que a cabezona no me gana nadie y que no quería quedarme sin eso (ya me había quedado sin un parto natural, sin él piel con piel, etc)... Le dije, “llamamos a las matronas y que me digan alguna postura, alguna tiene que haber...”
Las caras de las matronas cuando me vieron, inmovilizada, cesárea, con los brazos ocupados de vías, ya me dijeron que el panorama no era muy esperanzador... A pesar de todo, con la ayuda de ellas y del padre (que tiene todo el mérito de esos primeros momentos) mi bebé tuvo su tetita...
Dar el pecho es algo muy bonito, te da momentos de paz y unión que de otra forma no sé cómo se podrían conseguir... Pero después de vivirlo, también puedo decir que es duro, difícil y muy sacrificado...
N fue una niña que durante mes y medio más o menos no soltaba la teta jamás, cuando dormía bien entrada ya la noche (a la 1-2 de la mañana) y de resto la soltaba yo, para poder asearme y hacer las necesidades básicas, ¡¡¡porque hasta comía mientras la amamantaba!!! Si a todo esto unimos que mi cicatriz curó mal y tenía que ir a hacerme curas a mi centro de salud (estuve así unos dos Meses), mi inicio con la lactancia se hizo muy cuesta arriba...
Aquí es donde me planteo hasta dónde puede uno empeñarse en esto del pecho... Entre que N no se soltaba  y que yo tenía que estar con las curas de la herida y con reposo y cuidado... lo más fácil, cómodo e incluso lógico, hubiese sido pasarnos al biberón... Pero a esas alturas ya me había bajado la leche y la niña no tenía problemas de estreñimiento, además yo seguía aferrada a la idea de que dar el pecho se convertiría en algo precioso en algún momento y no agobiante... Recuerdo que un día fuimos a un centro comercial y no pude salir de la sala de lactancia, no vi absolutamente nada, desde que llegué hasta que nos fuimos, dando teta... Pero en ese momento nada me quitaba de mi idea y seguimos para adelante con la teta (aunque me estaba volviendo un poco loca jajajajja)...

¿Saben que les digo? A día de hoy entiendo completamente a las mamás que optan por biberón desde el principio, si yo llego a saber lo que sé ahora, seguramente mi decisión hubiese sido diferente...

Llegaron los 3 meses y con ellos las llamadas “crisis de lactancia”... Por lo que he leído son periodos en los que surgen cambios y necesidades, el bebé necesita que tu leche cambie y la única forma es mamando más... Y por las noches... termina siendo agotador... cada hora, cada media hora... así estuve más de un mes... Y llegó el día... El día (más bien la noche) en la que pensaba que me iba a volver loca de no dormir decentemente y también llegó el miedo, porque durante el día me caía literalmente de sueño y encima estaba sola con N desde que despertaba hasta que llegaba papá a eso de las 6 de la tarde... Miedo a empezar a trabajar y que esa necesidad tan grande de pecho no terminara y le provocara angustia... Y tomé mi decisión, como me gustaría que ustedes también la tomaran... Libre y pensando que sería lo mejor para las dos... Así que empezamos poco a poco a dar algún biberón de leche de fórmula, hacia los 5 meses... A día de hoy, N acaba de cumplir 7 meses, combinamos el pecho con algún bibe de leche de farmacia.
Muchos estarán con la boca abierta... ¿¿Con lo que te costó dar el pecho y terminas dando biberón??
Pues sí...
Era necesario, primero, porque necesitaba descansar bien para estar bien con ella al día siguiente. Dormir del tirón no se produjo sólo por cambiar de leche, ha sido algo que ha ido pasando poco a poco (como contaré más adelante) pero algo ha ayudado (la digestión de leche materna se realiza mucho más rápido).
Que tome, ademas del pecho, la leche de fórmula, te alivia si necesitas dejarla algún día con alguien, o de pensar si algún día hay una urgencia, ya hambre no va a pasar!
Vas facilitando la transición a dejar de tomar el pecho, que ese momento llegará, aunque por ahora N sigue con algo de teta al día... Hacemos lo que se llama lactancia mixta.

Esa decisión, tomada por como se planteó la situación y totalmente contraria a mis ideas iniciales y a lo que decía mi pediatra, a día de hoy para mí ha sido una gran elección...

Qué quiero transmitir???

Da el Pecho
Da biberón
Da las dos cosas
¡Pero hazlo libre! Si necesitas información y consejo lo pedirás, los que te den sin pedirlos y sientas que te cuestionen, deséchalos... ¡Sé una mamá libre, segura y feliz!